28-02-2020
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Relato escalofriante del abuso sexual de un chofer de transporte público en Rosario

La fiscal de la Unidad de Delitos Sexuales, Nora Marull contó cómo fue el caso que derivó en la detención por 60 días de un colectivero que intentó violar a una joven de 19 años y que la eyaculó en sus ropas y rostro



Relato escalofriante del abuso sexual de un chofer de transporte público en Rosario

Lunes 27 de Enero de 2020.

La fiscal de la Unidad de Delitos Sexuales, Nora Marull, reveló detalles escalofrintes del caso que derivó en la detención de un colectivero Norberto Gabriel M., que abusó de una joven de 19 años, en un colectivo del transporte urbano de la ciudad. La jueza Paula Alvarez determinó que el sospechoso, de 36 años, quede con prisión preventiva acusado del delito de abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa y abuso sexual gravemente ultrajante consumado, agravado por su condición de servidor público.

“En la audiencia imputativa llevamos toda la prueba que habíamos recolectado desde el día del hecho, desde el día de la denuncia que fue el 16, en principio era anónima, si se sabía que había sido cometida por uno de los choferes de la empresa (El Cacique), no sabíamos por quien, conocíamos los horarios pero ella no tenía claro que colectivo había tomado, asì que a partir de las cámaras que hay en ese punto de línea en Ovidio Lagos y Battle y Ordoñez, más la colaboración de algunos directivos que citamos de la empresa y con la descripción bastante clara de la víctima, pudimos con cierto grado de certeza, individualizar cuál era el chofer”, relató la fiscal en el programa “Zysman 830” de La Ocho.

“Anteayer se concretó la detención que se realizó por orden del fiscal, sin allanamiento, en el momento en que estaba por tomar el servicio, por otro lado, otro grupo estuvo en el coche en busca de elementos que la chica describió como un trapo que ahí estaban efectivamente, además de se peritó material biológico de la ropa de la joven respecto al hallazgo de semen”, agregó.

La fiscal explicó que el tema fue abordado con una unidad especializada en abuso sexual. “El relato en boca de la víctima, que estaba muy afectada, es cien por ciento creíble y es lo que le hubiera pasado a cualquier adolescente de 19 años, por la forma en que la abordó y la retuvo”, dijo Marull, y agregó que durante la rueda de reconocimiento la chica se descompuso y tuvo que ser atendida por una unidad médica.

Marull adelantó que el colectivero podría tener una pena "mínima de cuatro años" con el argumento de que la eyaculación se trata de un "abuso sexual gravemente ultrajante porque es una ofensa, una denigración absoluta, es algo muy patético para la víctima”.

La joven salió de su casa en el barrio Tío Rolo y, a las 21.45, tomó el interno 93 de la línea 132 que terminó su horario en la punta de línea de Batlle y Ordoñez y Ovidio Lagos, en el extremo sur de la ciudad. Era la única pasajera y el conductor le dijo que se sentara en el primer asiento bajo la excusa que en los de atrás, donde se había ubicado en primera instancia, "le podían robar". Llamativamente el chofer arrancó con las luces interiores apagadas, y aminoró la velocidad en la penumbra que derrama el puente de Ovidio Lagos a la altura de Circunvalación.

Allí, la chica contó que escuchó una primera imposición perversa. "Vas a tener mis servicios gratis", le dijo con un tono libidinoso, y siguió el viaje, siempre con el habitáculo en penumbras. Luego, volvió a detener el colectivo en inmediaciones de Ovidio Lagos al 5200, y trabó las puertas para impedirle que huyera.

"Se le acercó y comenzó a darle besos en las mejillas, le pasó la lengua por toda la cara, la sujetó fuerte de los brazos y forcejeó con la joven. Se bajó los pantalones y el calzoncillo e intentó sacarle la calza que tenía para penetrarla", relató la fiscal, sobre la dramática situación que vivió la víctima.

Como la joven opuso una severa resistencia, el chofer nuevamente se acomodó en su asiento, y con total impunidad prosiguió el recorrido manejando con los pantalones bajos y el cinto desabrochado. Siempre con las luces interiores del micro apagadas, llegó a la zona del Club Provincial, en 27 de Febrero y Ovidio Lagos.

Otra parada y un nuevo intento de bajarle las calzas a la pasajera para penetrarla vaginalmente, siempre exhibiéndole el pene. Finalmente, llegó a Dorrego y Virasoro y, orillando el colectivo hacia la vereda debajo de un árbol en un contexto de absoluta oscuridad, arrinconó a la chica en el espacio reservado para los discapacitados.

"La hizo inclinar hacia adelante, de espaladas a él, se puso agresivo, la insultó y le dijo: enferma, hija de puta, dale que tengo que hacer un rapidito de cinco minutos antes de que llegue el otro colectivo que viene atrás", explicó Marull. En todo momento, intentó penetrarla pero la víctima se tapó la vagina con las manos para evitar que el colectivero lograra su objetivo.

Sin embargo, no se detuvo, mientras se masturbaba le eyaculó en la calza, en la cara y en las manos, al tiempo que la seguía insultando. Luego le ordenó que no dijera nada. La víctima quedó temblando, aterrada, inmersa en una crisis espantosa. El conductor luego encendió las luces del colectivo, retomó la marcha y empezó a recoger pasajeros como si nada.

La chica no se podía bajar hasta que encontró un resquicio en San Luis y Maipú y concurrió a un centro asistencial para pedir ayuda. La Secretaría de Movilidad de la Movilidad se hizo cargo de la denuncia y se instrumentaron los mecanismos que culminaron con la investigación judicial y la detención del chofer.

© GUILLERMO ZYSMAN