27-09-2021
Lunes

Notas

La GUM es historia: una decisión demorada que busca efecto a dos semanas de las Paso

El intendente Javkin la disolvió por decreto para “controlar más, más cerca y mejor” y concretó el anuncio un año después de lo pensado, tras largas negociaciones con el gremio



La GUM es historia: una decisión demorada que busca efecto a dos semanas de las Paso

Lunes 30 de Agosto de 2021.

Diecisiete años después de su creación, la híbrida Guardia Urbana Municipal (GUM) de Rosario ya es historia. Pensada por Miguel Lifschitz como una virtual policía comunal, la dependencia nunca terminó de encontrar su rol y mucho menos ser reconocida por los vecinos. El intendente Pablo Javkin la disolvió ayer por decreto para “controlar más, más cerca y mejor” y concretó el anuncio un año después de lo pensado, tras largas negociaciones con el gremio. Una decisión demorada que busca un golpe de efecto en materia de control y mayor presencia del Estado a dos semanas de las elecciones. Una medida con fuerte carga simbólica, sin impacto presupuestario e incierto alcance operativo. 

“Una cortina de humo”, dijeron por lo bajo en el sindicato de municipales. “La realidad es que no cambia nada, sólo el cartel. Todos los empleados se mantienen, con todos sus derechos laborales intactos”, agregaron. 

“Vamos a un nuevo paradigma en control, con más agentes en la calle, en especial en los barrios y menos burocracia de oficina. Más tarea de inspección y menos de policía”, explicaron a Suma Política desde la Intendencia. 

La disolución de la GUM se conoció ayer pasado el mediodía, al cierre de los noticieros. Javkin la hizo pública a través de un breve mensaje en sus redes sociales. Si bien hace tiempo que lo quería concretar, su formalización actuó como una bomba a dos semanas de las primarias. 

En la anterior campaña, la de 2019, que lo llevó a la Intendencia, Javkin ya había deslizado su intención de eliminar la GUM. “Unificar las áreas de control y hacerlas más eficientes”, fue el eufemismo elegido por el jefe comunal para marcar la cancha. 

La GUM debutó a mediados de 2004 en el primer gobierno municipal de Miguel Lifschitz. Fue presentada como un cuerpo de élite, una virtual policía comunal sin armas para combatir la incipiente violencia que azotaba a la ciudad.  

La inseguridad y la falta de prevención eran tal que pronto los agentes municipales con uniformes símil militar generaron gran expectativa entre los rosarinos. La falta de resultados, sus ambiguas competencias y la divulgación de los “privilegios” que gozaban por pertenecer a la estructura detonaron su caída en desgracia ante la opinión pública.  

Un ítem muy difundido fueron sus elevadas remuneraciones: desde la Secretaría de Hacienda confirmaron que los empleados de la GUM percibían hasta días atrás un adicional de 27.000 pesos por su función y que los sueldos iban de 100 a 180 mil pesos de bolsillo, bastante por encima de la media de la Municipalidad, con fuerte componente de horas extra. 

Ya el año pasado, en plena pandemia, el Ejecutivo había amagado con eliminar la GUM. El manejo de las horas extra y la negativa de los agentes a cumplir funciones en el Centro Integrado de Operaciones Rosario (CIOR) hicieron escalar la tensión. Pero la resistencia gremial logró frenar la disolución. 

Se abrió una larga negociación entre el Ejecutivo y el sindicato que conduce el histórico Antonio Ratner. Y hubo fumata blanca: Javkin pudo anunciar el fin de la desgastada GUM y el sindicato pudo mostrar que ningún afiliado quedó con sus derechos afectados, sólo fueron reubicados. Todos felices.  

En concreto los casi 180 agentes de la ex GUM pasarán a otras dependencias, en especial a la flamante “Área de Control de Proximidad”, que tendrá fuerte presencia en los barrios, sus centros comerciales, instituciones y espacios públicos. Con otro uniforme y otra lógica, pero con el mismo sueldo y antigüedad. 

Las competencias de los agentes de la nueva estructura son casi idénticas a los ex GUM: inspección, tránsito, control urbano y conflictividad. Con más calle, menos oficina y un mensaje a los rosarinos: no son policías para resolver la inseguridad que le corresponde a la provincia. 

«Esta nueva distribución permitirá una diferenciación clara de las atribuciones policiales y las municipales, evitando la confusión entre las actividades de uno y otro», informó el municipio a través de un comunicado oficial.

Una jugada con fuerte carga simbólica, sin ahorro de dinero para la Intendencia y con incierto alcance operativo a sólo dos semanas de las Paso. 

Nuevo uniforme 

El fin de la Guardia Urbana Municipal y la llegada de la flamante “Área de Control de Proximidad” vendrán de la mano de una novedad adicional: nuevo uniforme para los agentes de contralor. Se deja de lado el esquema símil militar y se irá a uno con colores azul, celeste y blanco. Desaparecen los borcegos y se vienen “zapatillas cancheras”. Los equipos ya fueron adquiridos y están en pleno reparto.

© GUILLERMO ZYSMAN