12-06-2021
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El desgarrador testimonio de Palo Oliver para entender la extrema virulencia del Covid

Estuvo intubado, en terapia y al borde de la muerte. Ahora está haciendo rehabilitación. Tiene problemas para movilizar sus brazos y manos



El desgarrador testimonio de Palo Oliver para entender la extrema virulencia del Covid

Lunes 31 de Mayo de 2021.

El diputado provincial Fabián “Palo” Oliver estuvo al borde de la muerte por covid. Fue intubado, en terapia y al borde de la muerte. Salió y puede contarla. Ahora está haciendo rehabilitación para recuperarse de las múltiples secuelas que le dejó la enfermedad. Tiene problemas para movilizar sus brazos y manos. “Me quedaron las piernas de un nene de 7 años”, grafica. 

Lo que sigue, el diálogo por LT8 que conmocionó a la audiencia:

—¿Cómo estás?

—Bien, volví a casa ayer a las 3 de la tarde. Fue un día muy movilizante, fue la vuelta a la casa después de 73 días. Tratando de recuperarme. En todo este proceso hubo tres momentos que fueron muy movilizantes y el de ayer fue el más importante porque fue el reencuentro con parte de mis afectos. Estuve 23 días internado en el hospital Cullen intubado con traqueotomía. Quedé sin movilidad ni funcionalidad en brazos, manos, en las piernas, perdí 18 kilos, la verdad es que fue muy pero muy duro, pero es una de las características de esta nueva cepa, que cada vez es más contagiosa y la letalidad se incrementó. Los daños que provoca no son los mismos que el año pasado

—¿Qué otras secuelas quedaron en tu cuerpo en estos 73 días?

—Tuve que aprender a escribir de nuevo, tuve que esperar el proceso de empezar a respirar por mí mismo para casi poder volver a hablar, te enseñan casi nuevamente a usar el mecanismo de masticación y deglución. Toda la alimentación era por sonda nasogástrica. Estuve intubado un tiempo considerable, desde el 20 de marzo hasta el 2 de abril. El 31 de marzo me hicieron la traqueotomía y a los dos días me pudieron sacar la respiración mecánica y ahí me desperté. Semana Santa fue el momento más crítico porque me ingresaron tres virus intrahospitalarios. Es impresionante como se pierde masa muscular. Me quedaron las piernitas de un chico de siete años. Todavía me falta recuperar el brazo izquierdo. Tengo una lesión en el nervio central y todavía no lo muevo. Lo bueno es que ya camino y me valgo por mi mismo. Tenía que usar pañales porque no te podés movilizar, no te podés ir al baño porque no tenés fortaleza para mantenerte erguido y manejar el tronco. Creo que lo superé porque no tenía enfermedades. Donde estoy haciendo la rehabilitación, que es donde se atiene a pacientes con traumatismos medulares y de cráneo, hoy el 50 por ciento somos pacientes por Covid

—¿En algún momento temiste lo peor?

—Yo dimensioné que la cosa venía seria cuando al cuarto día empecé a saturar bajo, me traslado al hospital Cullen, ahí me hacen una tomografía y me confirman neumonía bilateral. Ahí le dije a mi señora que me estaba esperando afuera a través de un mensaje de texto que se quede tranquila, que me iban a internar en terapia y que por favor recen. La dimensión del daño la tuve cuando llegue al cento de rehabilitación

—¿Qué sentiste cuando viste las marchas de los anticuarentena?

 —Tenemos que cuidarnos, no podemos dejar que crezcan los mensajes anticuarentena, irresponsables. Es una locura, es absurdo, evidentemente no tuvieron a nadie cercano para dimensionar de qué se trata. Creo que son unos imbéciles y militan la muerte. No pueden estar libres porque está en juego la salud pública. No basta con lo que haga el Estado. Hay que entender que nos tenemos que cuidar, hacer crecer la empatía, pensar en el otro. Así tengamos un solo síntoma tenemos que quedarnos en casa

 

—Imagino que en tu caso te habrás cuidado y aún con los cuidados ocurre

—Yo estoy seguro cómo me contagié. Me agarró una alergia por ponerme alcohol en las manos y en la barba permanentemente. Me recontracuidé. El 3 de marzo fuimos a Reconquista un grupo de diputados y diputadas por el tema Vicentín. Se hizo tarde, fuimos a cenar temprano y estoy seguro que me contagié en el restaurante. Empecé con los síntomas a los cinco o seis días. Empecé con fiebre altísima el 10 de marzo y en cinco días había evolucionado a la neumonía bilateral

—Después de todo lo que pasaste ¿se ve la vida distinto?

—Se ve la vida distinto. Uno tiene que aprender a disfrutar más de las pequeñas cosas de la vida. A veces uno hace las cosas que le gustan casi mecánicamente. Hay que tratar  de mejorar la calidad del disfrute del ocio, del tiempo libre, la calidad de lo que uno le da a la familia, de lo que uno recibe porque a veces uno está en el lugar y no está al mismo tiempo. El trabajo te atrapa. Vivimos en un mundo a 100 kilómetros por hora todo el día. A veces es bueno pero es malo por la pérdida del disfrute y eso es lo que hay que aprender. Tengo que entender que es una nueva oportunidad y no todos pudieron superarlo. Tengo que entender que allá arriba alguien entendió que tenía cosas pendientes de este lado. O como le digo a mis amigos: “me hicieron tocar el arpa y como soy tan horrible porque desafino me mandaron de vuelta”

© GUILLERMO ZYSMAN