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viernes 1 de julio de 2022

Quieren comisarios "fuertes", al estilo sheriff, en los barrios más calientes

La comisión de Seguridad del Concejo buscará este año aportar soluciones concretas a la ola de violencia que atraviesa la ciudad. "Menos diagnóstico y más acción", resume su presidente Lisandro Cavatorta. La idea del edil del PJ es impulsar una reunión mensual con el Ministerio de Seguridad para llevarles datos concretos del mapa del delito y lo que surge del contacto con los vecinos. Y además promover la vuelta de comisarios "fuertes " al estilo sheriff, fijos, que recorran los barrios más calientes de Rosario con conocimiento del territorio y su gente.

Este año promete ser intenso en la comisión de Control, Convivencia Ciudadana y Seguridad. Varios ediles ya adelantaron a La Capital su intención de ir a sesionar a los barrios para recibir de primera mano de los vecinos las demandas e inquietudes

Cavatorta fue más allá y anticipó a este diario que habrá al menos una reunión mensual con el Ministerio de Seguridad y la cúpula policial.

"La idea es menos diagnóstico, más acción y mayor articulación con la provincia", destacó el periodista, para quien "los concejales son un primer mostrador de recepción en el Estado de los reclamos de los vecinos y deben usar ese insumo para ayudar a solucionar los problemas de los vecinos".

Cavatorta apoya la idea de otros ediles opositores de ir a los barrios, pero cree que ya perdió sentido la lógica del Observatorio de Seguridad del cuerpo. "Este tema está demasiado observado ya, tenemos que pasar a la respuesta concreta", afirmó.

Una de las ideas que maneja el concejal justicialista apunta a promover la vuelta de comisarios "fuertes", al estilo sheriff, fijos, que recorran los barrios más calientes de Rosario con conocimiento del territorio y su gente.

“Es un planteo que nos hacen los propios vecinos, quieren conocer quién los cuida, tener contacto frecuente, su teléfono. Y al mismo tiempo poder controlarlo de cerca”, abundó.

Para Cavatorta es clave que haya “una presencia sostenida y con poca rotación de policías de cercanía. No tiene sentido que una semana estén en un barrio y a la semana en otro. Tienen que conocer a los vecinos, cada rincón del barrio y tejer una relación de confianza con la gente”.

Según Cavatorta, tiene el compromiso del ministro de Seguridad provincial, Jorge Lagna de recibir a los ediles de la comisión que preside al menos una vez al mes para recepcionar esa información. Y en base a ello organizar los operativos de patrullaje en las zonas más conflictivas de la ciudad.

Con la lógica de la “frazada corta”, escenario donde los recursos del Estado para dar seguridad a la población nunca alcanzan, para los ediles de la comisión de Seguridad y del Ejecutivo provincial no será sencillo definir el territorio a privilegiar ya que el mapa de la violencia en Rosario está muy atomizado.

Las cifras

El último informe del Observatorio de Seguridad Pública provincial arrojó que en enero pasado hubo un total de 82 heridos de arma de fuego en la ciudad, casi tres por día. Además de 24 homicidios en el primer mes del año en el departamento Rosario. Ambas con una distribución territorial muy similar.

Según el relevamiento oficial, se registró “una cierta dispersión entre los territorios, a excepción del Distrito Centro donde prácticamente no se registran casos. Los focos principales se encuentran en el sur de la ciudad, con concentraciones en los barrios Tablada y Las Flores, así como también en el distrito Oeste sobre la vía del Ferrocarril Central Córdoba, sin perder de vista las acumulaciones que se visualizan también hacia el norte”.

De todas formas, es un secreto a voces que los barrios Ludueña, Tablada, Las Flores, Triángulo, Municipal y La Cerámica son prioritarios al momento de planificar operativos de saturación policial en el corto plazo.

En las reuniones de Seguridad en el Concejo, Cavatorta apuesta a sumar “la pata municipal que también es clave en materia de seguridad a través de la Secretaría de Control y Convivencia. Es fundamental sumar desde la poda, la escamonda, la iluminación pública, las alarmas comunitarias hasta un correcto funcionamiento del sistema de videovigilancia”.

Y también apuesta a sumar la presencia de los fiscales del Ministerio Público de la Acusación que investigan los delitos ya cometidos y pueden aportar información clave sobre dónde y cómo operan las bandas más peligrosas de la ciudad.


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